DIEGO AGRA - PEUMAYEN AVENTURAS
TREKKING PRIVADOS / PRIVATE TREKKINGS
Un trekking profundo hacia uno de los rincones más salvajes del Parque Nacional Nahuel Huapi, que nos sumerge en el corazón de la selva valdiviana. Caminaremos entre bosques húmedos y frondosos, donde helechos gigantes, coihues, arrayanes y mañíos crean un ambiente verde y vibrante, hasta llegar a las tranquilas aguas del Lago Ortiz Basualdo y su playa de arena, un espejo natural escondido entre montañas que nos regala un cierre perfecto de calma, silencio y paisaje patagónico.
Duración: Día Completo*
Pernocte: Noche en Hotel Puerto Blest
Tipo: Salida Privada
Recorrido: Puerto Blest / Lago Ortiz Basualdo
Fechas: Noviembre a Abril
Dificultad: Media
Distancia: 20 km. (total ida y vuelta)
Desnivel Total: +500 m.
Puntos de interés: Puerto Frías, La Usina, Coihue centenario, Cascada Los Cántaros, Lago Los Cántaros, Alerces gemelos, La Heladera, Laguna Alerzales, Caracoles, Playa Palos y Playa de Arena del Lago Ortiz Basualdo.
Travesías: Se recomienda sumar un día adicional de trekking hacia Paso de los Raulíes, pasando otra noche en el hotel. También es posible realizar previamente la travesía Paso de las Nubes y combinarla con este recorrido para vivir una experiencia de varios días atravesando ambientes de alta montaña, bosques húmedos y lagos andinos.
* El trekking se realiza en un día, sin embargo, por los horarios del barco, se deberá pasar una noche en hotel.
IMPORTANTE: Para acceder a este sector del Parque Nacional Nahuel Huapi se deberá abonar la entrada en Puerto Pañuelo. Se debe abonar entrada en EFECTIVO.
Para iniciar este recorrido, deberemos viajar en las embarcaciones y transportes de Turisur hacia Puerto Blest, donde dejaremos nuestro equipaje grande para el regreso y caminaremos solo con una mochila liviana.
Partiendo desde Puerto Blest, el sendero se adentra en un ambiente de vegetación cerrada y húmeda, donde el suelo cubierto de hojarasca y los arroyos cristalinos marcan el ritmo de la caminata. La primera parte nos recibe con bosques densos de coihues, arrayanes y mañíos, acompañados por helechos gigantes que se elevan hacia la luz filtrada entre las copas.
Cada paso sobre la hojarasca genera un sonido suave que se suma al murmullo constante del agua que desciende por los pequeños arroyos y cascadas del sector.
Hongos de múltiples formas y colores aparecen sobre troncos y raíces, mostrando la riqueza del ecosistema y la vida que late en cada rincón de la selva valdiviana.
A medida que avanzamos, el sendero nos permite detenernos en miradores naturales desde donde se pueden contemplar las primeras vistas del Lago Nahuel Huapi. Poco después, llegaremos a un entablonado de más de 700 escalones que nos llevará a las cascadas de Los Cántaros, disfrutando de ellas haciendo pequeñas paradas en los miradores.
Luego seguimos por un sendero remoto y húmedo, donde grandes paredes de roca marcan el camino y le dan carácter al paisaje. Se destaca la formación conocida como “La Heladera”, un sector fresco donde la humedad se mantiene incluso en días cálidos. Esta pared de granito, con su presencia imponente, nos recuerda la fuerza de la montaña y el paso silencioso del tiempo sobre estos territorios.
Este trekking no solo es un desafío físico, sino también una invitación a vivir la naturaleza con todos los sentidos: escuchar el agua, observar los detalles del bosque, caminar entre árboles milenarios y llegar a la playa de arena frente al Lago Ortiz Basualdo.
Cascadas y arroyos cristalinos acompañan la subida, ofreciendo pausas sonoras y visuales que invitan a detenerse y contemplar los detalles de la naturaleza: gotas que caen sobre piedras cubiertas de musgo, el aroma de la tierra húmeda y la luz que se filtra entre los árboles.
Poco después pasaremos por la Laguna del Alerzal, un espejo tranquilo de agua rodeado de alerces centenarios, un espacio donde la quietud es total y la conexión con la naturaleza se siente inmediata. En este tramo, la combinación de vegetación, luz y agua crea un paisaje que parece detenido en el tiempo, como si cada elemento hubiera sido colocado con precisión por la naturaleza para sorprendernos a cada paso.
Al superar la mitad del recorrido, el terreno se vuelve más empinado y el sendero se transforma en una serie de zigzagueos conocidos como caracoles, que permiten sortear la pendiente de manera más cómoda. Estos tramos demandan esfuerzo y concentración, pero la recompensa son las vistas que se abren en cada curva: franjas de bosque profundo, lagunas escondidas y la sensación de avanzar hacia un lugar aún más remoto y salvaje. La combinación de exigencia física y belleza natural hace que cada paso sea memorable.
La diversidad de flora es impresionante: hongos de todos los tamaños y colores aparecen entre la hojarasca, musgos tapizan troncos y piedras, y la densidad del bosque protege a los árboles centenarios que se elevan hacia el cielo.
La última parte nos conduce hacia la Playa de los Palos, frente a las aguas tranquilas del Lago Ortiz Basualdo. Tras cruzar un pequeño arroyo, llegamos a la playa de arena del lago, un lugar ideal para almorzar, descansar, contemplar el reflejo de las montañas en el agua y disfrutar de la calma absoluta del entorno.
Luego de disfrutar el día en el lago, regresaremos al hotel para descansar, disfrutar de la piscina y prepararnos para una rica cena en el restaurante.
Si deseás tener más aventura, al día siguiente podremos hacer el trekking Paso de los Raulíes pasando otra noche en Hotel Puerto Blest.
¿Vas a venir a disfrutar de este rincón escondido dentro de Selva Valdiviana?